Hay a quién no le gusta llevar una manzana de almuerzo y prefiere un plátano o banana...y suele machacarse por el camino...así que la solución es esta:
Fuente
martes 3 de noviembre de 2009
Protege tu plátano
Hay a quién no le gusta llevar una manzana de almuerzo y prefiere un plátano o banana...y suele machacarse por el camino...así que la solución es esta:
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jueves 22 de octubre de 2009
Carta Aviso de LA COCTELERA
EN SOLIDARIDAD CON MAYKA MARIN
He recibido en mi correo yahoo la siguiente nota de la administración de LA COCTELERA y por eso he tenido que quitar el nombre de la acosadora pero no el de la acosada ,
a la que se le escucha muy poco y se le pisotean sus derechos...eso ocurre cuando quién acosa tiene poder político y dinero.
Retirado el nombre de la acosadora y cumpliendo las normas de LA COCTELERA no deben cerrar el blog.Veremos a ver si LA COCTELERA también comulga con ruedas de molino o respeta la libertad de expresión que esta vez no tiene nombre propio...con gusto pasaré los datos necesarios a los grupos de Mobbing que están interesándose por el caso.
CONTENIDO INAPROPIADO DE TU BLOG
domingo 11 de octubre de 2009
Leo Harlem y ALARMA SOCIAL
lunes 5 de octubre de 2009
Los candados del amor.
Federico Moccia nació en Roma en 1963 en un ambiente ligado al mundo del cine. Su padre, Giuseppe Moccia, había sido guionista de comedias en los años 70 y 80. Tras probar suerte como director de cine (y fracasar en el intento), Federico Moccia decide dar el salto a la pequeña pantalla, en la que escribe y dirige varias series. En 1992 publica su primera novela, Tres metros sobre el cielo.
Estos son, a grandes rasgos, unos cuantos años de vida de una persona que nunca pensó en la repercusión que tendrían en el mundo real los actos que los personajes de una de sus novelas llevarían a cabo.
En 2006, se publica Tengo ganas de ti, la segunda parte de Tres metros sobre el cielo. En ella, Step y Gin deciden sellar su amor colocando un candado en el tercer farol del lado norte del puente Milvio y tirando la llave al río Tíber.

Pocos días después de la publicación del libro, ya había más de trescientos candados en la farola.
Convertido en costumbre nacional, el 13 de abril de 2007 se tuvo que poner fin al romántico ritual. A causa del peso de todos los candados, el poste acabó cayendo. Por suerte, pocos meses después las autoridades italianas instalaron unas cadenas y soportes a lo largo del puente para ser utilizados para tal menester.

En 2009 esta costumbre llegó a Sevilla de mano de los estudiantes italianos de Erasmus, que cogieron como sede central de su costumbre el puente de Triana y el río Guadalquivir, aunque por desgracia el Ayuntamiento no está por la labor de fomentar su desarrollo, alegando razones de estética.
Cada quince días, operarios de la ciudad procederán a eliminar los candados que vayan apareciendo a lo largo del puente.

En Rusia fueron algo más benévolos con la tradición italiana.
Si bien los candados puestos en el puente Luzhkov, sobre el río Moskva, son retirados también cada cierto tiempo, se instalaron unos árboles metálicos en los que la gente pudiera dar rienda suelta a la romántica ceremonia.
Los candados del amor van así poco a poco infiltrándose en las costumbres de muchas ciudades del mundo.
Y si después de todo la tuya aún se resiste a caer en la tentación, siempre podrás colgar un candado virtual en el puente donde toda esta bonita historia se originó.
















